| Estado
de situación
Hay en el mundo 42 millones de personas viviendo con VIH/Sida siendo
actualmente la cuarta causa de muerte a nivel mundial.
De acuerdo a los últimos estudios realizados por OMS y por
ONUSIDA se establece que la inmensa mayoría de las personas
que viven con el VIH/Sida en todo el mundo se encuentra en el período
más productivo de su vida.
Su paso por el mundo ha provocado consecuencias muy negativas causando
retroceso en el desarrollo de países, terminando con millones
de vidas, ensanchando aún más la brecha entre pobres
y ricos y quebrantando la seguridad social y la economía
de los países, transformándose en la cuarta causa
de muerte a nivel mundial.
En Argentina, las estadísticas indican que la enfermedad
afecta a la franja de edad de población económica
activa y se concentra en ambos sexos entre los 25 y 34 años
de edad. Esta distribución por edad de los casos de Sida
da evidencias significativas de que un grupo de alta vulnerabilidad
son adolescentes y jóvenes; si la edad de desarrollo de la
enfermedad se ubica en este rango, significa que hubo altas posibilidades
que contrajeran la infección durante su adolescencia.
El SIDA debilita la actividad económica al exprimir la productividad,
añadir costos, desviar recursos productivos y agotar capacidades
prácticas. La epidemia incide básicamente en la productividad
al incrementar el ausentismo, fomentar la ruptura institucional
y exacerbar la pérdida de capacidades y "memoria organizativa".
Es posible que se interrumpan los ciclos de producción, que
la maquinaria permanezca parada y que sea necesario reclutar y formar
a trabajadores temporales.
La pérdida de conocimientos prácticos tiende a ser
el factor de costo citado con mayor frecuencia en las fábricas.
Así, incluso en las zonas con alto índice de desempleo
(con una reserva aparentemente "ilimitada" de mano de
obra no cualificada o semicualificada), acaba produciéndose
un desgaste considerable de conocimientos y capacidades visibles
e invisibles.
La forma más poderosa de evitar el impacto devastador del
VIH/Sida es actuar antes de que arraigue la epidemia con una política
de prevención y toma de conciencia en los distintos segmentos
de la sociedad; los hogares, las instituciones religiosas y fundamentalmente
en los centros de trabajo.
El instrumento más importante para la prevención del
VIH/Sida es la INFORMACIÓN y la CAPACITACION.
Trabajando juntos, las empresas y los trabajadores pueden ser una
fuente de información fidedigna que ayude a prevenir la propagación
de esta enfermedad. En otras palabras: educar a las personas sobre
el VIH/Sida puede salvar vidas. Y el lugar de trabajo es un excelente
punto de partida. |