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"El hecho de que más de un tercio de los padres teman
transmitir el VIH a sus hijos sugiere que hay que trabajar más
para tranquilizarles sobre la transmisibilidad limitada del virus
del sida", explican los autores del artículo.
Como mostraba recientemente un estudio, todavía son muchos
los adultos estadounidenses que continúan creyendo que el
virus de la inmunodeficiencia humana (VIH) puede transmitirse mediante
un contacto casual, como es el caso de los besos (el 38% de los
participantes lo pensaba así), al beber del mismo vaso (25%)
o al tocar el asiento de la taza del baño (18%).
Estas creencias parecen extenderse también a los padres
seropositivos. Un artículo, publicado en "Archives of
Pediatrics & Adolescent Medicine", lo ha puesto de manifiesto
al realizar entrevistas a 344 padres que estaban recibiendo cuidados
para su infección por VIH.
Los investigadores de la Universidad de California les preguntaron
a los participantes cuánto miedo tenían de que sus
hijos les contagiaran una infección o de que fuesen ellos
los que les pudieran transmitir el virus del sida. También
les pidieron que identificaran cuáles de estos miedos les
conducían a evitar interacciones con sus retoños como
abrazarlos, besarles en las mejillas, en los labios o compartir
utensilios.
Tras revisar las respuestas, se detectó que el 36,1% de
los pacientes seropositivos tenía al menos un poco de miedo
y el 19% un miedo moderado de transmitirles el VIH a sus hijos.
El 14% de los padres informó de sufrir un temor moderado
y el 41,7% de ellos un "ligero" temor de coger una infección
de sus hijos.
Esos miedos llevó al 27,9% de los padres a evitar en "muchas
ocasiones" uno de estos cuatro tipos de interacciones con sus
hijos: besarles en los labios (22,2%), compartir utensilios (17,7%),
abrazarles (1,8%) y besarles en las mejillas (1,3%). Casi el 40%
de estos padres reconoció rehuir este tipo de contacto al
menos "un poco".
"Nuestro estudio también reveló que los padres
son más temerosos que las madres en cuanto al contagio del
VIH", explican los autores. "Hemos encontrado alguna evidencia
de que los progenitores que están más informados son
menos propensos a evitar el contacto con sus hijos".
Finalmente los investigadores hacen un llamamiento a los médicos
ya que cuentan con una posición excelente "para educar
a los padres (y niños) sobre la transmisión de la
enfermedad para minimizar la posibilidad de que falsas creencias
den lugar a que los padres vivan con miedos y limiten innecesariamente
el contacto con sus hijos". |