A mí me pasa todo lo que le pasa a todo el mundo. Nuestra
sexualidad es diferente, pero tenemos virtudes, miserias, pasiones,
talentos, como el resto de la humanidad. Entonces, la lucha que
hacemos es por la dignidad del travestismo y que no permitan que
nada ni nadie nos discrimine para poder desenvolvernos y desarrollarnos
como seres humanas/os.
Yo siempre le digo a todo el mundo que yo me siento orgullosa de
ser travesti y si volviera a nacer y la Diosa me diera a elegir,
elijiría ser exactamente lo mismo. El travestismo es un camino
de vida y es lo más bello que pasó en mi vida. Vivo
mi travestismo con mucha dignidad y lucho para cambiar esta sociedad
heterosexista que impone una única norma sexual, que impone
pautas que discriminan. Mi lucha es contra este tipo de opresiones,
de jerarquías. No las quiero ni políticas, ni de género.
Soy una travesti feminista. Debo decir que algo que a mi literalmente
me partió la cabeza fue el feminismo. Cuando nosotras las
travestis ingresamos a los movimientos sociales, quedamos maravilladas
con las feministas, porque de alguna forma, ellas ponían
en palabras lo que nosotras teníamos como una vaga idea.
Hasta que escuché el feminismo, yo siempre creí que
lo que me pasaba era culpa mía por violar las leyes. Fui
golpeada, encarcelada y discriminada desde que me fui de mi casa
a la calle a los 13 años, y siempre pensé que era
culpa mía y que la policía tenía derecho a
agredirme porque yo me portaba mal.
Quedamos sorprendidas, absolutamente maravilladas. ¿Por qué
quedé prendida del feminismo? Bien lo dijo Simón de
Beauvoir: "La "mujer" no nace, sino se hace".
El feminismo es el que ha aportado la teoría de género.
Luchamos por el objetivo de que la sociedad y los Estados reconozcan
el travestismo como una identidad, partiendo de que tanto la feminidad
como la masculinidad son construcciones sociales.
Nosotras luchamos contra la heternormatividad que impone el modelo
masculino y femenino y a la vez impone una sola sexualidad que dice
que a la mujer le gusta el hombre y al revés. Mi orientación
sexual puede ser cualquiera. No aceptamos que nos impongan el deseo.
Yo me hice cargo de cómo elegí vivir. Pero yo no elegí
ser expulsada del colegio, ni que se violaran mis derechos, ni ser
encarcelada. Creo que la gente tiene sus reparos, pero son limitaciones
de las personas y no mías, por eso no me hago cargo.
El feminismo fue lo que cambió de alguna manera la historia
del movimiento travesti en Argentina. El feminismo a mi me convirtió
de una víctima girón (pasiva) a una víctima
activa. Eso es lo que yo le agradezco al feminismo. Soy como un
collage de discriminaciones. Soy judía, negra, boliviana,
travesti, socialista y se junta todo como un combo.
Nosotras no hablamos de discriminación sexual, aunque promovemos
que se respete la diversidad sexual, pero el tema de las travestis
va más allá de la sexualidad. Lo que nosotras estamos
planteando es una discriminación por orientación de
género, digamos que nada tiene que ver con la orientación
sexual.
En eso es la diferencia que marcamos con gays y lesbianas. Ellas
hablan de una orientación sexual y nosotras hablamos de una
identidad de género, porque nosotras somos discriminadas
por identidad de género, que es una cosa cultural y cómo
está estructurada la sociedad en Argentina, sobre todo en
los países latinoamericanos. Sociedades patriarcales, machistas,
una sociedad que tiene fuertes cimientos en una falsa moral de las
costumbres, de la familia, una sociedad militarizada, una sociedad
violenta. La consecuencia lógica es la discriminación
de lo diferente, por la vía de la violencia.
En la Argentina, las minorías por identidad de género
(travestis, transexuales y transgéneros) y por orientación
sexual (lesbianas, bisexuales y gays) no gozamos de la igualdad
de oportunidades y de trato.
En un contexto de creciente pobreza, marginalidad y desocupación,
situaciones impuestas por el modelo político-económico-cultural
neoconservador que impulsa el gobierno y muchos de los partidos
que se dicen opositores, las minorías sufrimos las mismas
consecuencias que la mayoría del pueblo y muchas veces de
forma agravada. Soy socialista también, porque quiero lo
mismo para todos los seres humanos. El tema de las discriminaciones
atraviesa todas las ideologías y toda la sociedad.
¿Por qué la sociedad no se pregunta por qué
no hay travestis camareras, enfermeras, médicas y políticas?
No es porque nosotras no queramos, es porque es tan fuerte la discriminación
que nosotras vivimos, que la única alternativa de vida que
nos queda es ejercer la prostitución. Yo fui prostituta.
Mi proceso de dejar la prostitución duró como 6 años,
porque no es solo decidirse a dejar la calle, es crear las condiciones.
Un día dije: tiro toda la ropa, pero me guardo una minifalda
por las dudas. Era difícil pensar en otra vida porque no
había otras opciones de trabajo. Cuando lo tuve, ahora que
soy secretaria de un partido político, te digo María,
que yo ganaba mucho más plata por menos trabajo, que lo que
gano ahora. Pero me las arreglo porque hay que mostrar que podemos
ser otras cosas.
Yo me había ido a la calle al entrar en la adolescencia,
obligada a irme de la casa y expulsada de la escuela. ¿Qué
se puede hacer? Creí que había nacido para eso. Había
empezado a prostituirme a los trece años, y uno sentía
que era parte del juego, pero no me daba cuenta de que yo me estaba
muriendo por dentro.
¿Quién es Lohana?
Dice que ella tiene la suerte de que parece una "perfecta
señora" y nadie la identifica como travesti a menos
que ella misma lo diga. Y es cierto. Su pelo largo le cae sobre
sus hombros, ni muy delgados ni muy robustos, como los de cualquier
mujer que hace ejercicios. Rojiza y aterciopelada, su melena asoma
unos ojos achinados vivaces, negros, llenos de vida y de alegría.
El timbre de su voz es más agudo que grave y siempre tiene
algo agradable que decirle a quién saluda.
En el contexto en el que me correspondió entrevistarla, la
Conferencia Mundial contra el Racismo, vestía con ropas convencionales
de "señora". Faldas sueltas, jerseys de colores
sobrios, maquillaje discreto y pocas pero bien seleccionadas alhajas.
Sus piernas lampiñas cruzadas en frente de la mesa donde
la entrevisté, son esculturadas. Sus brazos, igualmente lampiños
y delicados, están colocados sobre la mesa con soltura. Su
barbilla no muestra un solo trazo de haber tenido que ser afeitado.
Si no me lo hubiese dicho, ni cuenta me hubiese dado. No le pregunté
si tenía bustos construidos, si había usado hormonas
para crecerlos, o si usaba brasiere para aparentarlos. ¡A
quién le importa! Me dijo que su pene y testículos
están intactos, aclarando que nunca los ha usado para dominar
a nadie. Nunca supe su edad, pero le calculé unos 35 años...aunque
¿quién sabe? Después de Lohana, no me atrevo
a suponer nada sobre nadie.
Construyendo una identidad política de género
Lo que yo estaba dejando ahí era tremendo. Por eso me dije:
"no voy más a la calle", y esa decisión
significó reclamar otra dignidad. Lo primero que hice cuando
decidí que iba a salir de la calle fue volver a la escuela
nocturna. No tienes una idea. Me registré con mi propio nombre.
Aunque mi documento dice que me llamo "Carlos", mi nombre
es Lohana. Me lo inventé yo misma, aunque inspirada por las
circunstancias. De chica soñaba ser "Ana", como
mi mamá. Después fui a trabajar a un cabaret y por
supuesto, allí me dijeron que me tenía que cambiar
mi nombre. Esa noche me acorde de un tío que le anteponía
a toda palabra el artículo "lo", por lo que a mamá
le decía "lo-ana". La "h" se la puse
para hacerlo más glamoroso, ¡tú sabes, ché,
tenía que ser glamorosa como guapa soy!
En la escuela, poco a poco me fui ganando el cariño, la compresión
y hasta el apoyo de los estudiantes y del profesorado. Colegio 7,
Juan Martín de Pueyrredón, sobre la calle Chacabuco.
Para mí el colegio fue un paraíso. Los primeros días
de clases me moría de susto, pero luego vino una compañera
y se sentó conmigo. Eso me animó.
Ya para el año 1999 fui elegida delegada de mi curso, y así,
me correspondió dar el discurso en la escuela cuando me gradué
el 7 de diciembre del 2000. Llené la escuela de amigas travesti.
Todas las travestis tenían que ver por sí mismas que
eso era posible.
Además fui el promedio más alto. Leí el discurso
que había preparado. En él hablaba de la importancia
de que tanta gente trabajadora y adulta nos hubiésemos graduado,
aclarando que cada vez las políticas públicas educativas
y las políticas públicas en general son más
injustas.
Pero además les hablé a las graduadas y graduados
dejándoles saber lo importante que era para ellas el que
hubiesen compartido durante el curso lectivo de tres años
con una travesti. Le hablé a la escuela sobre la importancia
de que hubiesen respetado mi identidad, pues me llamaron por mi
nombre y me dieron mi título con mi propio nombre. Aquello
se vino abajo en aplausos. Me habían elegido para que representarlos
en la graduación y les hablé a ellos mismos sobre
ellos mismos. Nuestra realidad está invisible, pero existe.
Un contexto de exclusión y discriminación
Un informe realizado conjuntamente por la Defensoría del
Pueblo de la Ciudad de Buenos Aires y la Asociación de Lucha
por la Identidad Travesti y Transexual (ALITT) titulado "Informe
preliminar sobre la situación de las travestis en la Ciudad
de Buenos Aires" realizado en 1999 y publicado ese mismo año,
permite constatar que algunas de las denuncias de atropellos a los
derechos humanos expuestas por Lohana podrían estar generalizadas
en la comunidad travesti y transexual.
El proyecto en mención incluyó una primera etapa de
un estudio cuantitativo, exploratorio-descriptivo, de la situación
socio-económica de la comunidad travesti de la Ciudad de
Buenos Aires. Nació como una respuesta a la ausencia de información
confiable en este campo, y se basó en una muestra de 147
encuestadas que fueron seleccionadas por su condición de
travestis. Los datos fueron relevados a través de un cuestionario
semiestructurado con preguntas abiertas y cerradas, el cual fue
aplicado en los meses de abril y mayo de 1999.
Aclararan que el diseño de la muestra no cumplió con
todos los requisitos metodológicos necesarios para considerarla
significativa del universo a estudiar, lo que se vincula con la
dificultad para construir una muestra representativa, dada la falta
de información estadística previa. Pero añaden
que a pesar de las limitaciones, la muestra lograda resultó
útil para la realización de este estudio descriptivo
de una población que no había sido abordada anteriormente.
Las características de la población estudiada dan
cuenta de que más de la mitad de las entrevistadas que participaron
de esta investigación tienen entre 19 y 29 años, mientras
que el 19% de las mismas se concentra en la franja etarea de los
30 a 34 años y el 12% en la de 35 a 45 años. El 90%
de las entrevistadas son argentinas, y entre éstas el 41%
procede de la región noroeste del país y el 38% son
originarias de la Capital Federal y de la provincia de Buenos Aires.
El 60% de las entrevistadas residen en los barrios del sur de la
Capital Federal (especialmente en Constitución) y en el Gran
Buenos Aires. La segunda zona de residencia es la Norte, con el
23%, y Palermo es el barrio donde vive la mayoría.
La secundaria incompleta es el máximo nivel de estudios que
posee el 50% de las entrevistadas, mientras que el 19% sostiene
haber finalizado sus estudios primarios. Aquellas que completaron
sus estudios secundarios son un 13% de la muestra. El 91% de las
personas respondió negativamente al preguntársele
si estudiaba en el momento de ser entrevistadas. Más de dos
tercios de las entrevistadas señaló sus deseos de
continuar o completar sus estudios, pero manifestaron que las causas
por las cuales no pueden continuar estudiando se vinculan principalmente
con el miedo a ser discriminadas (35%) y a la falta de dinero (23%).
Construyendo una teoría y práctica travesti-feminista
Nada tiene que ver el travestismo con la prostitución.
La razón por la que nos prostituimos es que no hay trabajo
de ninguna otra cosa debido a la discriminación. Pero las
capacidades y deficiencias nuestras son igualmente diferenciadas
como las del resto de la humanidad. Yo para nada estoy en desacuerdo
con la prostitución. Es lícito cuando es algo elegido
por alguien, pero hay que hacer una diferenciación con la
explotación, la policía, los saunas (proxenetas),
los gobernadores, los jueces, eso es condenable, pero la prostitución
no.
En el estudio en mención, vimos que el 80% manifestó
que su principal fuente de ingresos proviene de la prostitución.
Esta cifra aumenta si se incorpora a la suma el 9% de las entrevistadas
que encubrió este tipo de trabajo bajo el eufemismo de "trabajo
en la calle".
Respecto del tipo de vivienda que habitan, el 37% sostiene que vive
en hoteles, el 34% en departamentos y/o casas alquiladas y el 16%
son propietarios de la vivienda donde reside. A aquellas entrevistadas
que afirmaron vivir en casas y/o departamentos alquilados se les
preguntó a nombre de quién estaba el contrato de alquiler.
El 48% respondió que estaba a su nombre, mientras que el
38% sostuvo que estaba nombre de algún amigo o amiga.
Con el fin de lograr una descripción más precisa respecto
de la situación socio ambiental de las travestis en la ciudad
de Buenos Aires, indagamos entre las entrevistadas con quiénes
viven. Los resultados indican que casi un tercio de ellas viven
solas y otro 31% reside con amigas/amigos. Asimismo un 20% vive
con su pareja y un 16% con familiares.
El 54% se asumió como travesti, el 13% como transexual y
el 12% como "mujer". En la categoría "Otro",
las respuestas brindadas fueron muy dispersas, destacándose
las siguientes: "transexual no operada", "transformista"
y "mujer diferente".
Lohana: una activista que está en todas partes
Nos conocimos en el marco de la Conferencia Mundial de la ONU
contra el Racismo, la Xenofobia y otras formas Relacionadas de Intolerancia
(WCAR) en el 2002, a la cual asistió con el propósito
de visibilizar cómo se impone, mediante la violencia, la
heteronormatividad.
Fue la única representante de travestis, lo que no fue obstáculo
para que se hiciera ver y sentir en todos lados, fuera el Foro de
la Sociedad civil en el cual participó en cuatro paneles
y presentaciones, o fuera con las delegaciones oficiales de Estados
miembros de la ONU. Se reunió con la delegación oficial
de su país para que recibiera sus demandas y fue reseñada
en el periódico oficial de la ONU, Earth Times.
En la Conferencia oficial hizo lobby tras bastidores, alianzas con
otros sectores y se solidarizó abierta y activamente con
las luchas de las poblaciones indígenas, los "intocables"
de la India, los pueblos Roma gitanos y las mujeres.
Se hizo sentir y sintió las reivindicaciones de otros grupos.
Quería que los Estados reconocieran y tomaran en sus constituciones
los derechos humanos de las personas gays, lesbianas, travestis,
transexuales, transgeneros y bisexuales, que se derogaran en países
-sobre todo los islámicos- las leyes que castigaran la sodomía
y que se incluyera a las travesti en el listado de las víctimas
del racismo.
No lo logró, como tampoco lograron otras actoras y actores
que se reconociera la discriminación por opción sexual.
Pero regresó a su país con más experiencia
y más ganas de empujar en el plano nacional las reivindicaciones
postergadas por la ONU. Buscan modificar las políticas públicas
como un espacio para alcanzar la igualdad dentro del reconocimiento
de las diversidades culturales.
Las luchas de las travestis, los gays, lesbianas y transgéneros
en las sociedades actuales, ponen en evidencia que las dualidades,
entre ellas las de sexo-género, son impuestas mediante la
violencia, la heteronormatividad, la discriminación de género
y su intersección con otras formas de discriminación.
Por lo tanto, los planteamientos feministas que buscan cambios paradigmáticos,
entre ellos superar las dualidades, tienen necesariamente que abordar
las luchas político-sociales por modificar las condiciones
represivas y configurativas (Foucault) en que se sustenta y que
sustentan dichas dicotomizaciones.
Lohana: todos los espacios
Se ha terminado el tiempo en que vivíamos escondidas, pensándonos
humanas a medias, incapaces de interactuar con la sociedad. Ahora
vamos a todas partes, hablamos con todo el mundo, y no tenemos ninguna
duda de que somos humanas y que tenemos derecho a todos los derechos
humanos. Y lo hacemos sin perder lo que nos hace únicas:
nuestro sentido del humor, nuestras plumas, nuestra perspectiva
travesti.
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