Desde 1981, año
en que fue diagnosticado el primer caso de sida, la infección
se ha ido extendiendo rápidamente afectando a la población
mundial sin discriminación de sexo, edad, clase social, raza...
ni orientación sexual.
Las mujeres, por supuesto, no estamos exentas de contraer la infección
por VIH. Tanto en las relaciones con hombres como en las relaciones
con mujeres, las prácticas sexuales inseguras pueden ponernos
en una situación de riesgo.
Además del VIH, hay otras entidades agrupadas bajo la denominación
de ETS´s (enfermedades de transmisión sexual), que también
contraemos y transmitimos a partir del contacto sexual sin la adecuada
protección. Dentro de las ETS´s, las más transmisibles
en relaciones entre mujeres son el HPV y el Herpes virus II, pero
en menos medida encontramos también sífilis, hepatitis
B, gonorrea, vaginosis bacteriana y por supuesto VIH.
Muchas de nosotras conocemos los riesgos del sexo inseguro, y aun
así a la hora de mantener relaciones elegimos engañarnos
y pensar que al no tener sexo con hombres y no correr el riesgo de
quedar embarazadas, no estamos expuestas a contraer enfermedades de
transmisión sexual. Por otro lado, tenemos que ser conscientes
de que el “tenemos mucho diálogo”, “nos testeamos periódicamente”,
“estamos muy enamoradas y somos fieles”, no nos garantizan que no
vayamos a contraer alguna enfermedad. Por eso, es importante pensar
en las decisiones que tomamos en relación a tener sexo seguro
con nuestra compañera estable u ocasional, hacernos chequeos
ginecológicos periódicos, así como un test de
vih, para poder tratar a tiempo cualquier enfermedad.
Dada le masividad que la infección ha tomado, y la ausencia
no tan momentánea de vacunas o cura, lo que podemos hacer para
cuidarnos es informarnos, elegir un sexo seguro, chequearnos regularmente
y defender nuestros derechos ante los responsables de que todos y
todas podamos acceder a esa información, medicación,
análisis y métodos preventivos gratuitos.
Prevención
El VIH es un virus que se transmite por sangre y fluidos vaginales,
de modo que podemos transmitirlo o contraerlo si hay algún
intercambio de ellos durante la relación. Por eso, tenemos
que estar atentas a si tenemos lastimaduras en las manos, en la
boca y nuestros genitales, cuando nos tocamos, nos frotamos, nos
penetramos o tenemos sexo oral y tener mucho cuidado si tenemos
sexo durante la menstruación de alguna de las dos (o tres,
o...). Es importante tener en cuenta que cuando nos cepillamos los
dientes debilitamos y dañamos nuestras encías, por
lo que no es conveniente hacerlo inmediatamente antes ni después
de tener sexo oral.
La única forma de impedir la entrada del virus, es utilizando
en nuestras relaciones métodos de barrera que impidan contactos
de riesgo. Si elegimos cuidarnos y cuidar a nuestra compañera,
la mejor protección en el sexo oral consiste en poner un
campo de látex o un preservativo o guante cortado (usando
lubricantes vaginales podés aumentar la sensibilidad) sobre
la vulva de tu compañera . En la penetración con las
manos o puño el riesgo también pasa por posibles lesiones
en la piel, de modo que usando guantes de látex la posibilidad
de contagio se hace prácticamente inexistente. Si utilizás
juguetes sexuales, además de no compartirlos, es importante
utilizar preservativos, ya que pueden quedar en él restos
de sangre o flujo vaginal que posibiliten la transmisión.
El riesgo del tribadismo (frotamiento sexo con sexo) parte también
de la presencia de lastimaduras que actúen como puerta de
entrada para el virus, y de la posible existencia de lesiones infecciosas
genitales por otras ETS´s, la forma de evitar el contagio
es entonces colocando una barrera entre tu sexo y el de tu compañera.
Ahora sabemos como cuidarnos, el resto depende de que cada una de
nosotras recuerde que las pequeñas acciones individuales,
junto con la organización, son las que, al sumar, generan
los más grandes cambios, y que hoy por hoy, la única
forma de hacer frente al VIH parte de la conciencia y la responsabilidad
de tod@s.
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