Cuanto
más vulnerables somos, más expuestos estamos, si no
hay campañas de información adecuadas que nos permitan
acceder a información clara y precisa, seguiremos sin los
recursos que nos permitan cuidarnos en una forma más efectiva.
Ya sabemos que no hay grupos de riesgo
pero sí prácticas o conductas de riesgo (algunas de
estas prácticas, como tener relaciones sexuales sin preservativo,
son comunes o todas las identidades socio sexuales, incluyendo la
heterosexual).
Muchas veces vemos que a los hombres
homosexuales se nos estigmatiza como responsables de esta
epidemia para no tomarse el trabajo de evaluar las responsabilidades
individuales de cada uno de los políticos que definen las
campañas o de cada una de las personas que en definitiva
deben cuidarse.
El VIH es una enfermedad de transmisión,
no de contagio, lo que se transmite (sólo entre seres humanos)
es el virus de la inmunodeficiencia humana (VIH). Con el uso correcto
del preservativo el virus no pasa.
Para conocer el estado serológico
de una persona (si está infectada o no),
basta con hacerse un test que es gratuito en los hospitales públicos
y debe garantizarse la confidencialidad de los resultados. Algunos
hombres gays se sienten avergonzados de sus prácticas sexuales
y las ocultan, otras veces es el sistema público de salud
quien no nos recibe en forma amigable, estos obstáculos hacen
que nuestra comunidad tenga un acceso más difícil
a las pruebas de VIH.
Este análisis debe ser voluntario
y —en ningún caso— debe ser realizado sin el consentimiento
(por ejemplo en el test preocupacional) o el conocimiento del que
se está realizando este examen.
Las estadísticas
de esta epidemia, en la Argentina y en el mundo, muestran que esta
infección se transmite en más casos por vía
sexual que por otras (sanguínea o de madre al hijo). |