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informe Estado Mundial de la Infancia 2005 (SOFI 2005 por sus siglas
en inglés), fue preparado por el Fondo de las Naciones Unidas
para la Infancia (UNICEF). El documento de 164 páginas, presentado
en todo el mundo el 23 de diciembre y en cinco idiomas, resalta
que la solución a esta problemática requiere de una
distribución más equitativa de los ingresos y el abordaje
simultáneo de las cuestiones económicas y sociales,
en lugar de dar prioridad exclusiva a la estabilidad macroeconómica.
A causa de la pobreza, en países en desarrollo más
de 16% de los niños menores de cinco años sufre desnutrición
grave, mientras uno de cada cinco (unos 400 millones) no tiene acceso
al agua potable. Las privaciones abarcan los servicios de salud
-de los que están excluidos 270 millones de menores- y la
vivienda -a la que no tienen acceso más de 640 millones de
niños-. En cuanto a la educación, el informe destaca
que más de 140 millones de infantes no ha acudido nunca a
la escuela, entre ellos, 13% de quienes tienen entre siete y 18
años.
AVANCES INSUFICIENTES
Si bien los mayores rezagos se presentan en los países de
Africa subsahariana y Asia meridional -principalmente en las zonas
rurales-, las naciones de mayores ingresos no están exentas
del problema.
El documento de UNICEF, presentado oficialmente el 23 de diciembre,
indica que en 11 de los 15 países de la OCDE de los que existe
información comparable registraron en la década pasada
aumentos considerables en las tasas de pobreza infantil.
A comienzos del milenio -indica- sólo tres países
-Finlandia, Noruega y Suecia- mostraban una tasa de pobreza infantil
de menos de 5%. Y apenas en cuatro naciones -Canadá, Estados
Unidos, Noruega e Inglaterra- ha habido una reducción modesta
de las condiciones de pobreza en que viven los niños.
Desde la entrada en vigor de la Convención sobre los Derechos
del Niño, en 1990, ha habido avances concretos en la prestación
de bienes y servicios esenciales, como vacunas, mosquiteros para
prevenir el paludismo y sales de rehidratación para combatir
las infecciones diarreicas. En la década de los 90, la tasa
de mortalidad de los menores de cinco años disminuyó
11% en el mundo; la incidencia de casos de bajo peso al nacimiento
se redujo de 32 a 28% en los países en desarrollo, y el acceso
mundial al agua potable aumentó de 77 a 82%.
La mortalidad por diarrea -la principal causa de defunción
en la infancia a comienzos de 1990- se redujo a la mitad en esa
década, lo que salvó las vidas de un millón
de pequeños; en tanto, la iniciativa mundial para la erradicación
de la poliomielitis, iniciada en 1988, contribuyó a reducir
el número de enfermos de 350 mil, en ese año, a menos
de 700, a finales de 2003.
En 2002, durante la sesión especial de la Asamblea General
de Naciones Unidas, los gobiernos se comprometieron a acelerar los
progresos en el desarrollo de la niñez. El pacto internacional
“Un mundo apropiado para los niños” se sumó a los
Objetivos de Desarrollo del Milenio, aprobados en 2000, previstos
para cumplirse en 2015. Sin embargo, la mayoría están
retrasados y existen pocas posibilidades de alcanzarlos, a menos
que se tomen medidas concertadas, enfocadas en la infancia y en
la realización de sus derechos.
El informe advierte que si no se alcanzan los objetivos relacionados
con la niñez, las consecuencias serán trágicas.
La infancia de millones se verá afectada a causa de la mala
salud o la muerte derivada de enfermedades que se pueden evitar.
El futuro de otros millones correrá peligro debido al fracaso
de los gobiernos para proporcionarles una educación, mientras
el número de niños y niñas huérfanos
o vulnerables a causa del VIH/sida seguirá aumentando.
Los avances no han sido suficientes para todos. La infancia sigue
amenazada. Los pactos internacionales, subraya el informe, «contrastan
de forma descarnada con la infancia real de la mayoría de
los niños del mundo».
Las vidas de mil millones de niños están arruinadas
por la pobreza. Lo anterior favorece el crecimiento de la violación
y explotación sexual comercial. Alrededor de 1.2 millón
de infantes son víctimas todos los años de la trata,
y 2 millones -en su mayoría niñas- están sometidos
a la explotación sexual, actividad que genera miles de millones
de dólares.
EDUCAR, NO QUEDA OTRA
Al plantear algunas alternativas de solución, el reporte
de UNICEF refiere investigaciones según las cuales la inversión
de los países en desarrollo en el capital humano -incluida
la educación- se plantea como opción para superar
las deficiencias económicas de la población.
El texto refiere que algunos países se incorporaron en años
recientes a las economías de mercado con buenos sistemas
de educación y una fuerza laboral bien capacitada, lo cual
les redituó en recuperación económica e inversión
extranjera directa.
Existen otros casos, como el de Cuba, donde el gobierno redujo
el gasto en defensa de manera considerable en los años 90
y, al mismo tiempo, mantuvo sus gastos en educación y salud.
La isla tiene un nivel elevado de desarrollo humano a pesar de que
los ingresos per cápita son moderados, asienta UNICEF.
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