El
Herpes Labial
El herpes labial es una enfermedad extremadamente común,
causada por la infección con el herpes simple, muy a menudo
el tipo 1(*), en el área bucal.
Los virus del herpes son contagiosos y se transmiten ya sea de forma
directa o indirecta a través de elementos contaminados como
cuchillas, toallas, platos, etc.
Ocasionalmente, el contacto orogenital puede diseminar el herpes
oral a los genitales y viceversa, así, las personas con lesiones
herpéticas activas en o alrededor de la boca o los genitales
deben evitar el sexo oral.
Los síntomas generalmente se presentan una o dos semanas
luego del contacto con una persona infectada o a los 20 o más
días después de la exposición.
Usualmente, las lesiones por el herpes labial (Ampollas (vesículas)
pequeñas alrededor de los labios, boca y encías que
contienen un líquido claro amarillento con fiebre leve) permanecen
durante siete a diez días y luego comienzan a desaparecer.
El virus puede permanecer latente en las células nerviosas
y luego recurrir ocasionalmente en el sitio original o cerca de
él.
La recurrencia normalmente es leve y puede desencadenarse durante
los períodos menstruales, exposición al sol, enfermedad
con fiebre, estrés u otras "causas desconocidas."
El virus del herpes suele vivir en el organismo durante años,
recurriendo como ampollas y úlceras bucales sólo cuando
otra enfermedad eleva la temperatura corporal (fiebre) o después
de un accidente (como morderse la parte interna del labio por accidente),
o durante períodos de estrés.
Los síntomas normalmente se resuelven en una o dos semanas
cuando no hay tratamiento, pero si se utilizan medicamentos antivirales
por vía oral, se puede reducir el curso de los síntomas
y disminuir el dolor.
Se recomienda, asimismo, lavar suavemente las ampollas con agua
y jabón (antiséptico) para minimizar la diseminación
del virus a otras áreas de la piel y aplicar hielo en el
área con el fin de reducir el dolor.
Además, tomar las precauciones necesarias para no infectar
a otras personas.
Las Aftas
Las aftas son heridas abiertas y benignas (no dañinas) de
la boca que aparecen como una úlcera blanca o amarilla, rodeada
de un área de color rojo vivo.
Las aftas dolorosas suelen aparecer en las superficies interiores
de los carrillos y los labios, la lengua, el paladar blando y la
base de las encías.
Suelen comenzar con una sensación de hormigueo o ardor, seguida
de una mancha o protuberancia roja que se ulcera. El dolor disminuye
a los 7 ó 10 días, con una curación total al
cabo de 1 a 3 semanas.
Las úlceras particularmente grandes (mayores a 1 cm en diámetro)
a menudo se demoran más para sanar (2 a 4 semanas).
La recurrencia de esta condición es común. Estas úlceras
aftosas pueden darse como respuesta a una lesión bucal a
consecuencia de procedimientos dentales o de una limpieza dental
agresiva.
Igualmente, es posible que aparezcan en el lugar de un mordisco
en la lengua o en el carrillo o se pueden desencadenar por estrés
emocional, deficiencias dietarias (en especial de hierro, ácido
fólico o vitamina B12), en las mujeres; por los períodos
menstruales, cambios hormonales, alergias a los alimentos y situaciones
similares.
Con mucha frecuencia se presentan con infecciones y también
pueden ocurrir sin una causa identificable. Por lo general, no es
necesario un tratamiento pues en la mayoría de los casos
la condición desaparece sola y la recuperación es
espontánea.
Se deben evitar los alimentos calientes o condimentados para minimizar
el malestar. Los enjuagues bucales, como el agua con sal o los enjuagues
comerciales que se expenden sin receta médica pueden ayudar
en la higiene y dar mayor alivio.
Los medicamentos tópicos que no requieren prescripción
médica (aplicados a un área localizada de la piel),
especiales para las aftas dolorosas, pueden reducir el malestar
y aliviar el área ulcerada. Analgesicos como el paracetamol
pueden ayudar.
En ocasiones estas lesiones en la boca pueden confundirse con el
carcinoma de la cavidad oral, que puede aparecer primero como una
úlcera bucal que no sana. Una condición similar a
una úlcera relativamente nueva es la leucoplaquia vellosa
que es una enfermedad que aparece con la infección por VIH
y que puede confundirse con un afta común.
Se puede utilizar una biopsia de lesión de piel para diferenciar
un afta dolorosa de otras causas de úlceras bucales.
Situaciones en que las lesiones bucales requieren
asistencia médica
- Si la lesión o úlcera oral dura más de
2 semanas.
- Se debe aplicar el tratamiento casero y buscar asistencia médica.
- Si los síntomas de las lesiones de la cavidad bucal (sean
herpéticas, aftas dolorosas u otras) persisten o empeoran
o si dichas aftas reaparecen más de 2 ó 3 veces
por año.
- Si los síntomas están asociados con otros problemas
como fiebre, diarrea, dolor de cabeza o erupción cutánea.
- Si el paciente está inmunocomprometido de alguna manera
(SIDA, cáncer, etc.)
- Si hay placas blancas grandes en el paladar o la lengua (posible
candidiasis, frecuente en inmunosupresión por VIH).
El Cáncer Oral
El cáncer oral no es una complicación de las lesiones
orales, pero una úlcera que dure más de 2 semanas
puede tener un cáncer como causa, por lo tanto un médico
debe evaluar cualquier úlcera que dure más de 2 semanas.
Dentro de los cánceres de la boca los pacientes con más
riesgo de desarrollarlos son los fumadores, bebedores excesivos,
y personas con mala higiene oral.
En general se considera que estos tumores son de mal pronóstico.
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